Entrevista con Matthias Luthardt, director de “Jesus te Ama”
No te ocupas por primera vez de este tema, ¿qué te lleva a ello?, ¿qué es lo especial en él?
En los últimos años se puede observar en nuestro ilustrado mundo occidental una necesidad creciente de espiritualidad y religiosidad, sobre todo, en los jóvenes que están a la busca de valores y ayudas fijos. Este fenómeno me interesa. En mi casa son evangélicos, fui bautizado y confirmado, sin que la religión fuese para mí la llave maestra de la solución. Quiera yo o no, este fondo cristiano liberal caracteriza mi pensar y mi actuar. El encuentro con los evangélicos me ha obligado ha analizar mi marcada visión protestante del mundo: dónde está el margen fronterizo entre creencia, ideología y autoengaño, cuándo cae el creyente en lo irracional, qué hace a los hombres fanáticos creyentes y cómo me posiciono.
¿Hubo algún reto especial durante el rodaje?
Creer es un asunto privado, muy personal, sobre todo, en sociedades como la nuestra, en la que el individualismo se escribe en letras mayúsculas y la libertad de creencia está anclada en las constituciones. La voluntad incondicional de nuestros protagonistas, de convertir a fans del fútbol a Jesucristo me pareció desde el principio una “Misión imposible”. Se imponía la pregunta, dónde empieza una conversión y qué tiene que pasar para que a los ojos de los misioneros se contabilice como éxito. Al mismo tiempo nos planteamos la pregunta que todo espectador del documental también se plantea: ¿Cuánto molesta nuestra cámara en los momentos privados que intentamos documentar? Sorprendentemente nuestros protagonistas se lo tomaron con calma. Según su percepción no hay ninguna “Misión Imposible”
¿Ya conocíais a los protagonistas?, ¿Cómo los conocisteis?, ¿Por qué precisamente estos cuatro?
El cámara Lukas Schmid y yo conocimos a nuestro protagonista Gershom Sikaala en un encuentro preparatorio a la Copa del Mundo. Él actuaba sin parar, estaba todo el tiempo en continuo movimiento tanto por dentro como por fuera. “I´m processing” eso respondía él repetidamente a mi pregunta de en qué estaba ahora ocupado. Estábamos muy intrigados de cómo él, que ya había sido misionero en África y la India, trataría a los dudosos y ateos alemanes. Desde el primer momento tuvimos claro que Gershom sería uno de los protagonistas. Él personificaba la creencia de muchos africanos en fuerzas irracionales y curas milagrosas y era emocionante ver cómo esta persona se posicionaba frente a los ilustrados europeos. Su humor y sus pensamientos positivos le acompañaban en este camino.
¿Intentaron los protagonistas u otros evangélicos convertir a vuestro equipo durante el rodaje?
Sí lo intentaron pero fue una cosa que no nos sorprendió a ninguno. Cada nuevo convertido otorga al convertidor un punto para el paraíso… Pero no todos los evangélicos son buenos misioneros. Bueno en el sentido de pertinaz, habilidoso, sutil. Rápidamente advertimos a los evangélicos que nos entendiesen meramente cómo observadores, que les tomábamos en serio y que queríamos dejar que fuese el espectador el que se posicionara.




